jueves, 24 de diciembre de 2009

Marcada

Quién habría dicho que acabaríamos así… Tú, yo, la luna llena y la noche más larga de mi vida. Al principio sólo estaba yo, claro. Tú llegaste después. Aunque llegar es un eufemismo para lo que pasó realmente: tú irrumpiste. Sin preguntar, sin avisar, sin ni siquiera presentarte… Te plantaste en medio de mi vida y le diste la vuelta por completo. No sabía que algo así podía suceder en tan pocas horas, pero lo cierto es que no pareces el tipo de persona que vive despacio. Quizás seas como los viejos rockeros, y sigas su mismo lema: vive deprisa, muere joven y deja un bonito cadáver. Aunque lo cierto es que disfrutas tanto de la vida que no creo que tengas valor para abandonarla temprano.

Cuando esta larguísima noche comenzó, ni siquiera tenía ese nombre. El sol seguía brillando en el cielo, que ya tenía el color ocre de la despedida. Cuando salí de casa, con prisas, como siempre, la luz aún jugaba al escondite entre los altísimos edificios. Yo me peinaba con los dedos y me ponía color en los labios, dando los toques finales a mi imagen. En ese momento, atareada como estaba, no alcanzaba a imaginar que al final de aquella noche mi vida, y yo misma, sería totalmente diferente.

Todavía no sé qué hiciste, qué dijiste, qué resorte tocaste, para transformarme en una persona completamente nueva. Quizás fuese tu olor, esa mezcla suave de colonia y cálido chocolate que te hacía parecer recién salido de una pastelería. Quizá tu sonrisa, tan abierta, como si nunca te hubiesen hecho daño. Quizá fue simplemente saber que, después de esa noche, no te volvería a ver. El tener tan poco tiempo para conocerte, para que me conocieses, para dejar una huella en tu vida de la misma magnitud que tu sello en la mía, me cambió.

Estoy marcada. Ahora, cualquiera que me mire sabrá que te conocí y te perdí.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Borges nos puede servir como modelo de escritura. Lo que dice en estos versos, como línea de actuación para nuestras vidas. Feliz Navidad, blogueros azules.

viernes, 18 de diciembre de 2009

La chica de los zapatos rojos

El mundo parecía muy grande esa mañana, ella pedacitos pequeños dentro de esa maraña. Se veía desdibujada y nimia, solitaria y tímida entre paredes difícilmente abatibles. Caía una irrisoria llovizna, pero pasados los minutos comenzaba a calar su suave chaqueta negra y a motear sus vaqueros, hasta oscurecerlos en un todo azul marino. El cielo era un intempestivo melangé de grises, blancos y torrentes de sol, colándose de pronto, como faros sin puerto.

Su carita era una mota circular de ternura, con los labios carnosos, pequeños y rosados. Como puertas para grandes palabras hace tiempo silenciadas. Ojillos grandes, de pestañas finas y profundamente negras, como sus cejas y su pelo, oscuro y lacio. Sus iris verdosos y pardos, otra mezcla de belleza, como el cielo, quizás con esos mismos rayos de luz, saliendo de la profundidad de su mirada, callada.

Tenía unas patitas finas, piernas cortas pero estilizadas que la hacían parecer más alta. No lo era. Como tampoco especialmente delgada, aunque nada de eso pareciera tener importancia al verla allí sentada, en medio de la calzada, con las piernas flexionadas y arrebujadas entre sus brazos. El tronco inclinado hacia delante, la vista perdida entre la concavidad de sus extremidades y el pelo lacio sobre las mejillas pálidas. Los dedos entrecruzados, fuerte, las manos entrelazadas, los codos flexionados en el abrazo. La sensación de recogerse sobre sí misma, de ser una mota más de aire que pudiera echar a volar y pulular en el viento, partir a la mar. Sobrevolar el océano del mundo, aquel tan ancho y largo. Aquel tan grande e inmenso. Aquel…

Y desde lejos, desde el cielo amplio y basto, y también inmenso, solo se veían sus zapatos rojos. Una Dorothy sin OZ, esperando un tornado que la lleve a casa. Dónde nunca ha estado.

martes, 15 de diciembre de 2009

Amigos invisibles/visibles

A la búsqueda del recuerdo...


Ligado al tema de los amigos (visibles o invisibles), hoy vamos a echar la vista atrás hasta el primero de los recuerdos que tengamos de uno de ellos y, desprovistos de toda nostalgia, lo contaremos en 3ª persona. Lo importante es ver cómo podemos distanciarnos de nuestra propia historia.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Aquella playa

El nivel del mar sube y baja. Despacio. Continuamente acaricia aquella playa. Se acerca, se aleja. El agua reparte espuma entre la arena. El cielo cada vez más nuboso y una brisa cada vez más furiosa hacen que las olas aumenten su agresividad. Volcando su violencia en la playa. En aquella playa que un día nos vio jugar y pelear, sentir y sufrir. Hoy ya nadie la visita, parece que nadie quiere saber nada de ella. Como si el mundo entero se hubiera puesto en su contra. El único vestigio de que en algún momento alguien estuvo allí es una vieja barca blanca y abandonada, unos trozos de madera mojados, y algunas redes de pescar olvidadas por algo más que el tiempo. Si miras con atención veras que la playa solamente está habitada por unos cangrejos ermitaños despreocupados y locos, ciegos e iletrados, con la única esperanza de encontrar una mejor vivienda en tiempos de crisis. Las gaviotas sordas y tranquilas descansan sobre la arena, fría y antigua. Los sonidos que emiten crean una sinfonía extraña y mágica, me hace pensar en ti y en mí. En lo que hice bien y en lo que hice mal durante mi vida. Me hace preguntarme por qué he hecho tantos kilómetros para venir aquí, y aún mis pies no han tocado la arena. Puede que se me haya ido el valor en el último momento. Siempre me pasa igual. Hay tantas imágenes y tantos tesoros encerrados aquí que me agobian y me entierran vivo. Se agolpan en mis parpados y en las yemas de mis dedos. Veo esos recuerdos cobrar vida y reproducirse delante de mí. Mis lágrimas brotan de mis ojos y caen al vacio pero el viento las va meciendo hasta manchar las conchas que se encuentran a poca distancia de mí. El ruido del viento, como el fa sostenido de una flauta dulce, llega hasta mis oídos contándome los secretos que un día me fueron relatados en este mismo lugar. Cierro los ojos. Aprieto mis nudillos hasta que me duelen las manos. Clavo los pies con fuerza sobre la tierra. Mis recuerdos siguen reproduciéndose delante de mí. Como si viera la obra de teatro de mi vida. Veo como te acercas al mar, llueve pero a ti no te importa. El agua te empieza a cubrir despacio, los tobillos, las rodillas, las caderas, los hombros. No te has dado cuenta de que el mar esta vez es distinto. No te has dado cuenta que a cada paso que dabas, era un paso que te acercaba a no poder salir fuera del agua. La corriente quería llevarte hasta sus entrañas, hasta su corazón. Quería que fueras parte de su colección de barcos hundidos y de oro cubierto de algas y coral. Nuestras miradas no tuvieron que encontrarse para que yo comprendiera que ocurría. Me dirigí al agua a toda prisa, tu gritabas que no, que no iba a poder sacarte. Que moriríamos los dos. Yo demasiado joven y demasiado terco, demasiado enamorado como para hacerme a la idea de que podía perderte, no te escuché. Llegué hasta a ti justo cuando las manos de Poseidón te agarraban de las piernas y te intentaban sumergir en su reino. Llegué hasta a ti y el agua se calmo. Como si hubiéramos ganado alguna clase de combate que aún hoy no llego a entender. Te saqué fuera del agua y te llevé hasta tu casa al otro lado del muelle. Nunca más te volví a ver.

Cojo una piedra y la tiro con fuerza al mar, no hace rana, nunca he sabido cómo hacerlo. Solamente se hunde. Y hace que el agua se salpique a sí misma. Se abre un claro entre las nubes. Unos tímidos rayos de sol chocan contra el agua creando unos curiosos reflejos. Nunca había visto esta playa así. Entre la calma y la tormenta. Como un campo de batalla sin heridos, como llorar de alegría. Respire el ambiente de la playa y sentí como los nervios me rasgaban los pulmones y las alas. Sonreí y di un paso, toque la arena, di otro más. Me dio la impresión de que lejos, en uno de los alejados extremos de la playa había otra persona que al igual que yo superaba algo que siempre había estado clavado en su corazón. Me mojé los pies en la orilla. Había vuelto tantos años después a esa playa solitaria y marchita. Por fin había vuelto.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

¿Por qué?

¿Por qué?. ¿Por qué todo el mundo tiende a aprovecharse de cualquiera que sea un poco desprendido? ¿Por qué en esta maldita sociedad toda persona que no es caradura está en peligro de ser timada, y de hecho, aun estos han de andarse con ojo?. Quizá sea porque nos han educado de esa forma, diciéndonos que en la vida el que no es fuerte es aplastado, el que no es hábil es timado y el que no es pícaro y se busca la vida no llega a nada.
¿Acaso miles de años de historia no nos han enseñado que una sociedad no precisa de fuerza o pillería, sino de justicia y raciocinio? Es una pena, pero cada vez más estas últimas cualidades se van dejando ver menos, sustituidas por los favoritismos, la estupidez y la holgazanería.
Libros como fahrenheit 451 ya nos mostraban hace años lo que en aquella época parecía una antiutopía, pero que cada vez es más real. Los libros por ahora solo se dejan apartados por la televisión y los juegos, pero quien sabe si estos no serán prohibidos en algún momento, impidiendo que la gente piense por sí misma. Que en un alarde de garrulería por parte de algún anormal se comience la quema de estos y con ellos siglos de conocimiento y creación literaria.
¿Es tan exagerado lo que digo?, ¿no es verdad que las calles están cada vez más vacías de libros y más llenas de gente que se muestra feliz de no leer, ni lo exigido en colegios?, o peor aún es cuando afirman leer, pero en realidad solo ojean revistas que nada tienen que contar. Por no hablar de la dificultad de estos para hablar correctamente un idioma, incluido el suyo propio, no sabiendo usar bien los tiempos verbales, ni la mitad del extenso vocabulario de que dispone su idioma.
Los pocos lectores que quedan deberían hacerse oír, y hacer entrar en razón a la terca población, hacerles comprender que un libro puede no ser aburrido, sino todo lo contrario. Pero claro, para que van a hacer caso, si al parecer cuanto más estúpido y más te dejes llevar por la corriente más lejos vas a llegar. Incluso a lo mejor tienes “suerte” y consigues que un programa del corazón te fije como objetivo y puedas conseguir kilos de dinero por hacer insulsas declaraciones.
Claro, esta vida solo presenta ventajas, pero en el fondo, toda esa chusma no son ni personas, subsisten y poco más, pero ¿para qué tenemos la capacidad de pensar si no la usamos? ¿Acaso la especie humana llego a gobernar el mundo por la fuerza? No, claro que no, probablemente casi cualquier especie esté mejor preparada para la caza, pero sin duda, ninguna tiene esa capacidad que la gente decide ignorar a favor de su “popularidad”, de sus “cinco minutos”. ¿De verdad compensa?

en defensa de... especuladores y demás ralea

personajes en orden de aparición:
-EL JUEZ(imparcial e inamovible)
-EL FISCAL(gordo y con tirantes)
-EL ABOGADO(gordo y con pantalones por los sobacos)
-DIOS(el cristiano, del amor, sabes)
-KALI, DIOSA DE LOS OCHO BRAZOS(azul y... con ocho brazos, ya sabes)

J-que empiece la sesión: ciudadanos furiosos contra banqueros y asociados S.L. Señor fiscal, empiece su acusación.

F-gracias, Señoría. Mis clientes están muy indignados con los acusados por su forma de monopolizar el poder del mundo, acaparar todo tipo de bienes materiales y su desprecio general por los que no pertenecen a su asociación.

A-protesto, Señoría, los actos enumerados no constituyen ningún delito.

J-denegada. Este es el tribunal de los dioses, no juzgamos lo que es legal según vuestras normas, sino según las nuestras.

A-entonces,¿por qué los abogados no son dioses también?

J-¡porque somos caprichosos y ridículos! y si sigue interrumpiendo abriremos un expediente contra usted, ¡denegada! ¡¡denegada!! (golpea furiosamente con el mazo) ¿algo que alegar?

A-pues sí. Es cierto que mis clientes esclavizan el mundo y lo someten cruelmente bajo su yugo, pero admitan que por lo menos son meticulosos: La mayoría de la gente no lo sabe o bien no le interesa, y viven en la feliz ignorancia.

F-¡protesto! ¡Eso significa que hay ocultación de la verdad, una mentira!

D-y eso es pecado, por lo tanto, ilegal

K-¡no según mi religión, capullo!

D-claaaro, crees que como tienes ocho brazos eres guay y puedes llevar la contraria siempre ¿no?¡te voy a enseñar la furia de Dios!

J-a ver, siguiente alegato ¡y ustedes, dejen de entablar guerras santas ya! (a DIOS y KALI, que ya dirigen sus ejércitos el uno contra el otro)

A-en segundo lugar, puede que mis clientes sean promotores directos o indirectos de todas (o de la mayoría de) las guerras entre especulación, venta de armas, dictados religiosos y cosas del estilo pero ¿no es menos cierto acaso, que de algo tienen que vivir la ONU, los soldados, y demás parafernalia?

F-¡protesto! ¡defienden la creción de puestos de trabajo mediante condiciones de vida inhumanas, completamente adversas, incluso la muerte en muchos de los casos!

J-denegada, también las fábricas de sellos y generalmente cualquier producto japonés...

K-(con naturalidad)además, yo tampoco veo del todo mal eso de la guerra...

D-(tratando de contenerse)se está rifando una y tú tienes todas las papeletas...

J-¡tranquilidad en el jurado! (golpeando furiosamente sobre la mesa) abogado, por favor, prosiga.

A-muy bien. para seguir, alguien tiene que especular con el precio de los diamantes y demás productos para crear pobreza y hambre

J-¿está usted seguro?

A-bueno, puede que no, pero... Alguien tiene que devorar bebés, y si no somos nosotros, ¿quién va a hacerlo? (el juez lo mira con cada vez mayor extrañeza)

K-(riéndose)tiene gracia que hables de eso, porque yo el otro día...

D-bueno, ¡basta ya! ¡esta vez te la ganas, prostituta azul multibrazos! (lanzándose furiosamente sobre ella) (se desata una batalla campal entre los dioses:Thor le parte la crisma a Poseidón con una silla, y Zeus empala a Buda mientras no mira. Acusados y acusadores, no saben dónde meterse)

J-(ajeno a su alrededor)declaro este juicio inconcluso. Como los dioses somos caprichosos, ridículos, y no me apetece pensar... decreto un Apocalipsis/Ragnarok/Kaliyuga/etc. y cuando la Humanidad se desarrolle de nuevo, ya veremos lo que pasa (dando tres martillazos). Siguiente caso: Jesucristo contra Burguer King