Hoy he viajado, no sé como, a un mundo paralelo. Le relataré por qué supe que no era mi mundo donde estaba.
Aparentemente todo lo que veía era, por así decirlo, correcto. El bar en el que anteriormente me encontraba era prácticamente idéntico al de mi “tierra”. Incluso las personas que allí se hallaban eran prácticamente iguales a las que conocía. Los mismos parroquianos, los mismos camarero,... Sin embargo, había algo que me inquietaba. Nadie sonreía. El jolgorio y la animosidad que hace a unos segundos inundaba el local ahora estaban muertos. Pagué mi bocadillo y corrí hacia la calle. En el colegio de enfrente los niños salían por la puerta en silencio y ninguno de ellos sonreía. El único sonido que llegaba a mis oídos era el de los coches. Era desquiciante. Luego imaginé como serían los días encerrado allí, en ese mundo donde la felicidad era inexistente, y quise chillar de desesperación.
Dejo estas líneas por si alguna vez alguien que lea esto y sepa como regresar a mi dimensión, contacte conmigo. Porque, a pesar de ser alguien que nunca fue especialmente alegre, no creo que sea capaz de vivir en un mundo donde no exista la alegría.
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miércoles, 18 de enero de 2012
domingo, 18 de abril de 2010
Sueño
En el momento en el que abrí mis ojos noté que algo había cambiado a mi alrededor. No encontré sobre mi cuerpo la manta que me cubría mientras dormía, ni la blanda almohada que soportaba mi cabeza. Es más, estaba tumbada sobre algo demasiado rígido para ser mi cama. Supuse que me había caido al suelo en la noche y no me había despertado, pero al intentar incorporarme, montones de piedras se clavaron en mis palmas.
Sorprendida, me miré las manos, pero en en vez de eso unas patas peludas ocupaban el lugar de mis brazos y garras donde debían estar mis uñas. Parpadeé un par de veces, y me quedé mirando mis extremidades por un tiempo indefinido, hasta que comprendí que era demasiado real para ser un simple sueño.
Asustada, intenté llamar a mis padre, mas el único sonido que salió de mi garganta fue un rugido que parecía 10 veces más atronador por el eco. Miré a todas partes y logré vislumbrar un punto de luz en la lejanía. Como pude, me levanté sobre 2 de mis nuevas patas, pero no conseguí mantenerme erguida y caminar al mismo tiempo, asi que me puse a 4 patas y salí corriendo hacia la luz.
A medida que iba avanzando, el foco de luz se volvía más grande, y podía distinguir con mayor claridad el exterior. Salí de lo que parecía ser una cueva y respiré hondo. Al parecer, me encontraba en un bosque, pero lo notaba distinto a cualquier otra vez que hubiese venido.
Los olores del bosque me llenaban ... Podía oler el rocío de la lluvia que habia caído hace poco, oir millones de sonidos que antes hubieran pasado inadvertidos que hubieran pasado desapercibidos antes ... Nuevas sensaciones me inundaban. Estaba embelesada con la belleza tan peculiar que me ofrecía el medio en el que me encontraba.
Sin previo aviso, mi cuerpo me pedía correr, atravesar todo el bosque con rapidez hasta quedarme sin aliento ... Y por primera vez en mucho tiempo, me sentí feliz. Me dirigí hacia ninguna parte, a toda la velocidad que me permitían mis nuevas patas.
Al cabo de un rato, llegué a la orilla de un pequeño río. Estaba sedienta, asi que me acerqué y comencé a beber con avidez. Para cuando terminé, el agua me devolvía el reflejo de una osezna, de pelaje espeso castaño oscuro y ojos negros como la noche. Mi nuevo yo. Me sentía cómoda con mi nueva apariencia. Podía hacer lo que quisiera, ser libre ... sin horarios ni órdenes ni responsabilidades ... Era pefecto.
Un ruido atrajo mi atención. A mi espalda algo se movía. Me giré, pero solo ví arbustos y más árboles. La alarma saltó en mi interior. Justo en el momento en el que creí que eran imaginaciones mías, una bala pasó rozando mi oreja. De los arbustos salieron un par de cazadores con una escopeta cada uno. Me dí la vuelta y huí. Pero antes siquiera de que atravesase el río, volvieron a disparar y me dieron en una de mis patas traseras. Aullé de dolor y tambaleándome, me derrumbé en el suelo. Para asegurarse de que no me volviera a incorporar y atacarlos, se acercaron a mí y me dispararon en mi pata delantera derecha. Aullé de nuevo, pero a ellos no parecía producirles lastima mis quejas, y me ataron las cuatro patas con una cuerda sin contemplaciones. Sentí una rabia desmesurada hacia ellos, e intenté morderles cuando uno de ellos me quiso poner un bozal. El cazador del bozal retrocedió, y le dijo algo a su compañero, pero descubrí que no conseguía entender lo que decían. Hablaban en un idioma desconocido para mí. Este hecho me desconcertó. ¿Podría estar perdiendo mi parte humana despues de todo? ¿Significaría que ya no volvería a ver a mis amigos, mi familia y me quedaría en ese cuerpo para siempre? Todas esas preguntas sin respuesta me volvían loca, aunque lo primero que era recomendable hacer era salir de allí, ya que los cazadores no parecía que fuesen a ser compasivos y dejarme en libertad así como así.
El cazador del bozal se había dado la vuelta y hablaba con su compañero, mientras que sus dos escopetas descansaban apoyadas en un roble. Bajé mi cabeza y empecé a mordisquear las cuerdas que me ataban. Por suerte, los cazadores estaban demasiado seguros de que no me soltaría, ya que me dió tiempo para romper las cuerdas sin que ellos se dieran cuenta. Al soltarme, me levanté y les ataqué con mis garras antes de que pudieran coger sus escopetas de nuevo. Uno cayó al suelo bañado en sangre, y al otro le dejé demasiado malherido para caminar.
Tras eso, volví a huir. Atravesé el río y fuí todo lo rápido que me permitían mis patas heridas. Pero otro tiro me alcanzó, esta vez en la espalda. Caí estrepitosamente al suelo. Mi sangre comenzó a hacer un charco más grande a cada segundo que pasaba a mi alrededor. Cansada de correr, de luchar y de escapar, cerré los ojos.
Esa vez no los volví a abrir.
Sorprendida, me miré las manos, pero en en vez de eso unas patas peludas ocupaban el lugar de mis brazos y garras donde debían estar mis uñas. Parpadeé un par de veces, y me quedé mirando mis extremidades por un tiempo indefinido, hasta que comprendí que era demasiado real para ser un simple sueño.
Asustada, intenté llamar a mis padre, mas el único sonido que salió de mi garganta fue un rugido que parecía 10 veces más atronador por el eco. Miré a todas partes y logré vislumbrar un punto de luz en la lejanía. Como pude, me levanté sobre 2 de mis nuevas patas, pero no conseguí mantenerme erguida y caminar al mismo tiempo, asi que me puse a 4 patas y salí corriendo hacia la luz.
A medida que iba avanzando, el foco de luz se volvía más grande, y podía distinguir con mayor claridad el exterior. Salí de lo que parecía ser una cueva y respiré hondo. Al parecer, me encontraba en un bosque, pero lo notaba distinto a cualquier otra vez que hubiese venido.
Los olores del bosque me llenaban ... Podía oler el rocío de la lluvia que habia caído hace poco, oir millones de sonidos que antes hubieran pasado inadvertidos que hubieran pasado desapercibidos antes ... Nuevas sensaciones me inundaban. Estaba embelesada con la belleza tan peculiar que me ofrecía el medio en el que me encontraba.
Sin previo aviso, mi cuerpo me pedía correr, atravesar todo el bosque con rapidez hasta quedarme sin aliento ... Y por primera vez en mucho tiempo, me sentí feliz. Me dirigí hacia ninguna parte, a toda la velocidad que me permitían mis nuevas patas.
Al cabo de un rato, llegué a la orilla de un pequeño río. Estaba sedienta, asi que me acerqué y comencé a beber con avidez. Para cuando terminé, el agua me devolvía el reflejo de una osezna, de pelaje espeso castaño oscuro y ojos negros como la noche. Mi nuevo yo. Me sentía cómoda con mi nueva apariencia. Podía hacer lo que quisiera, ser libre ... sin horarios ni órdenes ni responsabilidades ... Era pefecto.
Un ruido atrajo mi atención. A mi espalda algo se movía. Me giré, pero solo ví arbustos y más árboles. La alarma saltó en mi interior. Justo en el momento en el que creí que eran imaginaciones mías, una bala pasó rozando mi oreja. De los arbustos salieron un par de cazadores con una escopeta cada uno. Me dí la vuelta y huí. Pero antes siquiera de que atravesase el río, volvieron a disparar y me dieron en una de mis patas traseras. Aullé de dolor y tambaleándome, me derrumbé en el suelo. Para asegurarse de que no me volviera a incorporar y atacarlos, se acercaron a mí y me dispararon en mi pata delantera derecha. Aullé de nuevo, pero a ellos no parecía producirles lastima mis quejas, y me ataron las cuatro patas con una cuerda sin contemplaciones. Sentí una rabia desmesurada hacia ellos, e intenté morderles cuando uno de ellos me quiso poner un bozal. El cazador del bozal retrocedió, y le dijo algo a su compañero, pero descubrí que no conseguía entender lo que decían. Hablaban en un idioma desconocido para mí. Este hecho me desconcertó. ¿Podría estar perdiendo mi parte humana despues de todo? ¿Significaría que ya no volvería a ver a mis amigos, mi familia y me quedaría en ese cuerpo para siempre? Todas esas preguntas sin respuesta me volvían loca, aunque lo primero que era recomendable hacer era salir de allí, ya que los cazadores no parecía que fuesen a ser compasivos y dejarme en libertad así como así.
El cazador del bozal se había dado la vuelta y hablaba con su compañero, mientras que sus dos escopetas descansaban apoyadas en un roble. Bajé mi cabeza y empecé a mordisquear las cuerdas que me ataban. Por suerte, los cazadores estaban demasiado seguros de que no me soltaría, ya que me dió tiempo para romper las cuerdas sin que ellos se dieran cuenta. Al soltarme, me levanté y les ataqué con mis garras antes de que pudieran coger sus escopetas de nuevo. Uno cayó al suelo bañado en sangre, y al otro le dejé demasiado malherido para caminar.
Tras eso, volví a huir. Atravesé el río y fuí todo lo rápido que me permitían mis patas heridas. Pero otro tiro me alcanzó, esta vez en la espalda. Caí estrepitosamente al suelo. Mi sangre comenzó a hacer un charco más grande a cada segundo que pasaba a mi alrededor. Cansada de correr, de luchar y de escapar, cerré los ojos.
Esa vez no los volví a abrir.
lunes, 16 de noviembre de 2009
Flash Forward: Vecindario
Yo solo veía oscuridad. Todo se habia difuminado lentamente hasta que no se pudo distinguir nada. En un segundo después me encontraba en la calle. En la otra acera estaba ella. Con la mirada perdida, como tantas otras veces la había observado desde la distancia. Sus inexpresivos ojos oscuros. Su pelo negro ondeando al viento. No lo pude resistir. Eché a correr hacia ella. Estando en mitad del paso de cebra me paré y mire a la derecha. una luz me cegó y me intenté proteger con las manos. La negrura me envolvió. Cuando desperté, seguía en mi habitación, escuchando música. ¿Me había dormido? Quizás ... era muy tarde. Pero seguía intranquilo. Necesitaba verla. Solamente un instante. Me asome a la ventana y miré las del piso de enfrente. 1º, 2º, 3º ... 4º piso izquierda. Allí estaba, estudiando mientras torpemente intentaba hacerse un moño. No habíamos cruzado una palabra y ya la consideraba perfecta. Cuando volvía siempre observaba lo que hacía. A veces se apoyaba en el alfeizar y hablaba por teléfono, o leía un libro. Otras estudiaba o comía algo mientras escuchaba música. Me encantaba oirla cantar. Su voz dulce llenaba de vida la monótona y triste urbanización. Lo malo era que yo la conocía, pero ella a mí no. Cuando nos cruzabamos deciamos el típico "hola" y "adios". Ni una sola palabra más. Sin embargo, yo era incapaz de olvidarla.
Unos 2 meses despues de mi extraño sueño, ella dejó de aparecer en su ventana. Sus luces no se volvieron a encender. A la semana de este inusual suceso, un cartel de "Se Vende" adornaba el alfeizar de su ventana. Me rompió el corazón. Durante el mes siguiente seguí observando de manera que rozaba la obsesión por si aparecía de nuevo. Un esfuerzo inutil, ya que no volvería nunca más.
Pasaron los meses y no conseguía olvidarla. Su sonrisa. Su mirada. Era mi cruz particular, ya que se había ido con algo más que el equipaje. Y lo peor era que en todos los años que habíamos vivido como vecinos no me había atrevido a hablarla.
Sin embargo, un día mientras caminaba por la calle la ví. Con la mirada perdida, como tantas otras veces que la había observado desde la distancia. Sus inexpresivos ojos oscuros. Su pelo negro ondeando al viento. No lo pude resistir. Eché a correr hacia ella. En mitad del paso de cebra recordé mi sueño. Me paré. Miré hacia la derecha. La luz me cegó. Pero esta vez no me protegí.
Unos 2 meses despues de mi extraño sueño, ella dejó de aparecer en su ventana. Sus luces no se volvieron a encender. A la semana de este inusual suceso, un cartel de "Se Vende" adornaba el alfeizar de su ventana. Me rompió el corazón. Durante el mes siguiente seguí observando de manera que rozaba la obsesión por si aparecía de nuevo. Un esfuerzo inutil, ya que no volvería nunca más.
Pasaron los meses y no conseguía olvidarla. Su sonrisa. Su mirada. Era mi cruz particular, ya que se había ido con algo más que el equipaje. Y lo peor era que en todos los años que habíamos vivido como vecinos no me había atrevido a hablarla.
Sin embargo, un día mientras caminaba por la calle la ví. Con la mirada perdida, como tantas otras veces que la había observado desde la distancia. Sus inexpresivos ojos oscuros. Su pelo negro ondeando al viento. No lo pude resistir. Eché a correr hacia ella. En mitad del paso de cebra recordé mi sueño. Me paré. Miré hacia la derecha. La luz me cegó. Pero esta vez no me protegí.
jueves, 29 de octubre de 2009
Solución
Y en el momento menos pensado, vio la luz.
Su duda se disipó.
Todo lo que creia sin solución le pareció absurdo tras hallar la respuesta.
Era tan sencillo, tan simple ...
Sin más dilación se puso a escribir.
Y así es como saqué un 10 en Matemáticas.
Su duda se disipó.
Todo lo que creia sin solución le pareció absurdo tras hallar la respuesta.
Era tan sencillo, tan simple ...
Sin más dilación se puso a escribir.
Y así es como saqué un 10 en Matemáticas.
miércoles, 29 de abril de 2009
La caja
El despertador. El mismo sonido todas las mañanas a la misma hora. Pero ya no sentía fastidio al levantarme. Ahora todo me daba igual. Apago el despertador, me ducho, me visto, desayuno y salgo de mi casa lo antes posible, llevando conmigo solo mi móvil. Si había o no alguien, no me había dado cuenta, y más sencillamente, no me importaba. Necesitaba respirar. Todos habían estado esta última semana muy pesados. Que si “ahora estaba en un lugar mejor”, que “En cualquier momento esto podría pasar”… ¡Me tenían harto! Ya era mayorcito para esa clase de historias. Había pasado y punto.
Mientras ando, mi móvil empieza a sonar. Un mensaje. Parece ser que dejaron una caja para mí en la puerta de mi casa. Decía que la caja había llegado con una semana de retraso y que el remitente era de Julia. ¡No podía ser! ¡A Julia la atropellaron!
~~~~
Vuelvo a mi casa corriendo y casi tumbo la puerta a golpes de no haber sido de mi madre que abrió en el momento justo antes de darle una patada. Y allí está… Una caja de cartón sin abrir que ocupaba gran parte de la entrada. Era verdad. El remitente decía que era de Julia… ¡Mi Julia! Al mirar la hora me quedo petrificado. La caja había sido enviada media hora antes de su muerte. Entonces, ella sabía que iba a morir. ¿Tenían razón todos? No, nunca, ya que Julia nunca haría nada de eso. No era tan tonta como para hacerlo y además, que yo supiese era… feliz. No había ninguna razón lo suficiente mente importante… Abro la caja y al ver su interior dejo caer mis brazos. Sus cosas. Esas fotos. Nuestros recuerdos. A un lado, una nota. Mi madre seguía gritándome pero el sonido no llegaba a mis oídos. Todo era extraño y lejano, ajeno a mí. Cojo la caja con todo y me encierro en mi cuarto. Mis manos tiemblan mientras cojo la nota. Era su letra, no había ninguna duda.
A ti eres al único que te puedo decir la verdad
No se exactamente porque
Pero sin saber como me he metido en algo de lo que no se como salir
Te dejo todo lo que queda de nosotros
Guárdalo, ya que es lo único que queda de mi verdadero yo
Adiós
Julia
No puedo evitar llenar de lágrimas la carta. Pero sin embargo una gran alegría me ilumina el corazón. No se había suicidado. Pero seguía estando muerta. Lo decidí en ese mismo momento. Cojo la maleta y la lleno con ropa y todo lo que necesito. Mi madre sigue gritándome desde fuera. De la caja cojo solo una de nuestras fotos y la guardo en mi bolsillo. Haciendo caso omiso de mi alrededor y salgo por la puerta. Descubriría a los culpables del asesinato de Julia. Daba igual si muriese en el intento. Por ella… soy capaz de todo y más. Y con mi nueva meta, salgo de mi casa dejando atrás todo.
Mientras ando, mi móvil empieza a sonar. Un mensaje. Parece ser que dejaron una caja para mí en la puerta de mi casa. Decía que la caja había llegado con una semana de retraso y que el remitente era de Julia. ¡No podía ser! ¡A Julia la atropellaron!
~~~~
Vuelvo a mi casa corriendo y casi tumbo la puerta a golpes de no haber sido de mi madre que abrió en el momento justo antes de darle una patada. Y allí está… Una caja de cartón sin abrir que ocupaba gran parte de la entrada. Era verdad. El remitente decía que era de Julia… ¡Mi Julia! Al mirar la hora me quedo petrificado. La caja había sido enviada media hora antes de su muerte. Entonces, ella sabía que iba a morir. ¿Tenían razón todos? No, nunca, ya que Julia nunca haría nada de eso. No era tan tonta como para hacerlo y además, que yo supiese era… feliz. No había ninguna razón lo suficiente mente importante… Abro la caja y al ver su interior dejo caer mis brazos. Sus cosas. Esas fotos. Nuestros recuerdos. A un lado, una nota. Mi madre seguía gritándome pero el sonido no llegaba a mis oídos. Todo era extraño y lejano, ajeno a mí. Cojo la caja con todo y me encierro en mi cuarto. Mis manos tiemblan mientras cojo la nota. Era su letra, no había ninguna duda.
A ti eres al único que te puedo decir la verdad
No se exactamente porque
Pero sin saber como me he metido en algo de lo que no se como salir
Te dejo todo lo que queda de nosotros
Guárdalo, ya que es lo único que queda de mi verdadero yo
Adiós
Julia
No puedo evitar llenar de lágrimas la carta. Pero sin embargo una gran alegría me ilumina el corazón. No se había suicidado. Pero seguía estando muerta. Lo decidí en ese mismo momento. Cojo la maleta y la lleno con ropa y todo lo que necesito. Mi madre sigue gritándome desde fuera. De la caja cojo solo una de nuestras fotos y la guardo en mi bolsillo. Haciendo caso omiso de mi alrededor y salgo por la puerta. Descubriría a los culpables del asesinato de Julia. Daba igual si muriese en el intento. Por ella… soy capaz de todo y más. Y con mi nueva meta, salgo de mi casa dejando atrás todo.
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