jueves, 15 de mayo de 2014

Recuerdo no precisamente bonito:

Ella esperaba impaciente la llegada de su príncipe, por esa razón vestía apropiada para pasar una gran tarde.
Con mil y un planes en la cabeza de como iba a acabar la noche. 
Unas bonitas palabras de él la dejó una sonrisa marcada, un simple ``ahora vuelvo, y estaremos juntos toda la tarde´´.
Ella se sentó en aquel mismo rincón y observó como se alejaba andando lentamente, como una secuencia de una película. Algo en ella la revolvió el estómago, una sensación de desequilibrio.
Pasaban los minutos, ella era impaciente. Miraba los mensajes cada poco, esperando alguna noticia suya.
Observaba la gente pasar y ellos también a ella. La notaban preocupada, la miraban como si estuviese vacía, como si la hubieran arrancado la felicidad.
De pronto comenzó a sentirse preocupada, y a dar vueltas esperando encontrarle, pero sin moverse mucho de aquel lugar por si volvía.
Ya con el sol a punto de irse, ella comenzó a dialogar en su mente sobre las excusas que él podría tener para hacerla esto. Un accidente, una llamada imprevista y urgente... Algo que pueda hacerla creer que no se ha olvidado de ella. Que no se ha olvidado de lo que es él para aquella pobre muchacha que solo trataba de darle una sorpresa. Sin embargo la sorpresa se la llevó luego ella al ver que estaba equivocada, al ver que todas sus expectativas de él habían cambiado por completo. 
Ella le encontró pasándoselo bien con unos amigos, hablando y riendo en una esquina de aquel imborrable lugar. Ni siquiera se acercó a pedirla perdón o explicarla que había pasado, simplemente sus miradas se cruzaron y él cambió la suya de rumbo de nuevo a sus amigos. Ella siguió paralizada, asombrada y asqueada al mismo tiempo. ¿Es acaso una pesadilla? ¿Es alguna broma de la que luego todos nos acabaremos riendo?. Ella le siguió mirando, esperando a que él pudiese ver su cara de decepción, pero no fue así. Él no volvió a mirarla. Ella observaba como él reía con sus amigos, parecía otra vez una escena de película a cámara lenta, sentía que todos se reían de ella. ``Qué ilusa´´ no paraba de oír en su mente esas dos palabras que cegaron el resto de imágenes de su cabeza. Ella corrió y corrió, se secó las lágrimas estropeando su bonito traje. De pronto recordó lo único que quería decirle, 
                                                             
                                                             Feliz cumpleaños.

domingo, 11 de mayo de 2014

CONCURSO DE MICRO-RELATO Y POESÍA DEL HILO AZUL 2014

Como cada final de curso desde que este Taller nació,  El Hilo Azul organiza dos certámenes, uno de poesía y este año, como novedad, otro de micro-relato, abierto a todos los alumnos del Instituto Montserrat (Colegio Montserrat 2).

Con esta iniciativa literaria, el Hilo Azul quiere animar a todo aquél que quiera escribir y tenga una historia que contar a que  encuentre en este concurso un lugar para hacerlo. Como todos los años los premios serán tarjetas regalo para cajear en una librería (Fnac, Casa del Libro...). El plazo para entregar los micro-relatos y las poesías acaba el MIÉRCOLES 21 DE MAYO de 2014.

Bases concurso de Micro-relato.
 
1ª) Podrán participar en el concurso todas los alumnos matriculados actualmente en el centro.
2ª) El tema del micro-realto será libre.
3ª) El micro-relato tendrán una extensión mínima de 100 palabras y máxima de 500 palabras mecanografiadas (no se admitirán textos manuscritos).
4ª) Cada micro-relato se presentará firmado con un seudónimo y se acompañará de un sobre cerrado en cuyo exterior figure el seudónimo y en cuyo interior se incluya la identificación del autor, con los siguientes datos: nombre y apellidos, curso, dirección y teléfono.
5ª) Se otorgarán un primer premio y un segundo premio, que consistirán en sendos bonos por valor de entre unos 80 y 40 euros respectivamente, aunque estas cantidades están aún por determinar oficalmente, y serán a canjear en una librería madrileña (FNAC, Casa del Libro u otra de similares características).
6ª) Los cuentos serán valorados por un jurado creado para la ocasión.
7ª) La entrega de los cuentos se hará en secretaría desde el día de la publicación de estas bases hasta el miércoles 21 de mayo inclusive.
8ª) El fallo del concurso se hará público el día de la fiesta del Colegio. Ese mismo día tendrá lugar la entrega de premios.

 

Bases concurso de Poesía

1ª) Podrán participar en el concurso todas los alumnos matriculados actualmente en el centro.
2ª) El tema de los POEMAS será libre.
3ª) Los escritos tendrán una extensión máxima de 50 versos mecanografiados (no se admitirán textos manuscritos).
4ª) Cada poema se presentará firmado con un seudónimo y se acompañará de un sobre cerrado en cuyo exterior figure el seudónimo y en cuyo interior se incluya la identificación del autor, con los siguientes datos: nombre y apellidos, curso, dirección y teléfono.
5ª) Se otorgarán un primer premio y un segundo premio, que consistirán en sendos bonos por valor de entre 80 y 40 euros respectivamente, aunque estas cantidades están aún por determinar oficalmente, y serán a canjear en una librería madrileña (FNAC, Casa del Libro u otra de similares características).
6ª) Los poemas serán valorados por un jurado creado para la ocasión.
7ª) La entrega de los poemas se hará en secretaría desde el día de la publicación de estas bases hasta el miércoles 21 de mayo inclusive.
8ª) El fallo del concurso se hará público el día de la fiesta del Colegio. Ese mismo día tendrá lugar la entrega de premios.


jueves, 8 de mayo de 2014

Concurso de Fuentetaja.

Os dejo un nuevo link sobre un concurso de escritura, video y fotografía que organiza FuenteTaja, el tema es el de la familia (real o ficticia) y cuenta con un premio de 1000 euroos. El plazo de entrega acaba, eso sí, el próximo día 15 de mayo. ¡Animaos!

http://www.clubdeescritura.com/convocatoria/ver/historias-familia-uno

domingo, 4 de mayo de 2014

Concurso microrelatos.

Os dejo el enlace a un concurso de microrelatos organizado por el Museo del la Palabra. Es bastante interesante, de carácter internacional, plantea una propuesta multicultural y ofrece buenos premios. ¡Animaos!


http://www.museodelapalabra.com/es/concurso-de-microrrelatos/4-edicion/formulario-de-participacion

martes, 15 de abril de 2014

Era ayer.



Lo que yo era nadie lo encuentra, porque ya nadie lo busca. Lo que yo era ya no es. Lo que yo era, eras tú cuando me decías con la mirada cómo era el timbre de mi voz. Te gustaba mi voz. Y te gustaban mis palabras. Al cabo, lo que yo era es lo que eras tú. Pero ni tú ni yo somos lo que éramos. Eso se ha perdido. Eso ya no está. Se lo ha llevado el viento… lo guarda la melancolía de tus textos apasionados, de tus relatos de vida. Mis sombras de tinta.

Yo solía ser así, porque es como tú me imaginabas.

sábado, 12 de abril de 2014

Después fúe asesinado

-Parece la obra de un amante, empezaremos por ahí.
-Hemos encontrado la foto de boda.
-Gracias ¿Son pareja? ¿Casados quizás?
-Por la temperatura de los cuerpos llevarán 2 0 3 días muertos, eso sitúa la fecha entre el sábado y el domingo.
Se arrodilló a los pies de la cama y tomó muestras de los dos cuerpos, miró las heridas de cerca y volvió con nosotros.
-¿Y a que espera? ¡Vaya a examinarlo!
-No, aún no.
-¿Ha hecho el forense su trabajo?
Estaban desnudos, sobre la cama, uno encima de otro. Los dos tenían heridas de bala por las que llevaba tiempo saliendo sangre. El colchón y las sabanas habían absorbido casi toda, pero un pequeño riachuelo se había abierto paso por un costado de la cama hasta el suelo, donde se había formado un charco. Me levanté y volví con mis compañeros.
-Voy a verlo yo mismo.
-Dos personas muertas, detective, están en el dormitorio.
-Soy la detective Moon ¿Que ha pasado?
-Buenos días señorita.

jueves, 3 de abril de 2014

La estación de tren

No le gustaban los trenes. Nada de nada. Y ahí estaba ella, a punto de subirse y pasar unas eternas horas en una máquina que no le transmitía ninguna sensación que se asemejase a la confianza.
Pero este desapego hacia los trenes no surge por casualidad. Como todo lo que sentimos, tiene una causa:

Hace exactamente tres semanas, ocurrió algo muy extraño. Y lo que es más extraño aún, la gente no quería hablar de ello, lo cual provocaba un ambiente tenso en el pueblo en el que vivían.
Todo el mundo sabía que la madrugada de aquel no tan lejano sábado, había ocurrido algo que inquietaba a todo el pueblo, algo que era difícil de dejar pasar. Mi vecino, que estaba allí, me lo contó todo:
estaba profundamente dormido en el compartimento del tren, y una sensación de frío le desveló. Cuando se dio cuenta que ninguna ventana estaba abierta, se percató de que la sensación de frialdad no era un buen presagio. Le recorría por la espalda un escalofrío, como gotas heladas que se clavan como alfileres. No pudo aguantar la presión e inmediatamente se levantó para calmar su estado de intranquilidad. Abrió la puerta del compartimento, y a primera vista lo único que encontró fue el silencio. El silencio sepulcral de una amenaza, el silencio inquietante de un crimen que todavía está por llegar, un silencio revelador. Miró a ambos lados para asegurarse bien que bajo la oscuridad del tren no se escondía nadie. Pero como no se fiaba de él mismo, volvió al compartimento y cogió su mechero. No muy seguro de lo que hacía lo encendió, y empezó a recorrer muy lentamente el tren. Como si sus pies fuesen de plomo. No se atrevía a romper aquel silencio. Miraba arriba, miraba abajo... y nada. Parecía que su sensación era equivocada. Pero como siempre, decidió asegurarse otra vez y fue a ver al conductor. Pero nada. El conductor no parecía perturbado por ningún hecho. Sin embargo, cuando volvió, vio en cada compartimento colgado un papel. ¡Y eso no podía ser! ¡Sólo había pasado un minuto! ¡Nadie en ese escaso tiempo podía colgar un puñado de hojas sin hacer ruido, y mucho menos sin que él se enterase!
Pero lo peor de todo fue leer las hojas. Ojalá mi vecino no las hubiese leído, porque ahora podría vivir una vida normal Y ojalá no le hubiese dicho nada a ella, que ahora no estaría deseando no subir al tren.

Yo aún no me atrevo a decir en voz alta qué ponía en aquella hoja. Pero todo el pueblo sabíamos que nos atañía a todos. Sin excepción.
Y ahí estábamos todos en la estación. Con caras de no saber nada, aparentando una falsa tranquilidad, mirándonos unos a otros esperando una respuesta en nuestros ojos, inquietos por saber qué nos esperaba hoy.