sábado, 17 de abril de 2010

Loneliness

Dejé que la soledad me acogiera en su seno, en su más profundo sentido, me sentía debajo de 11km de agua, sumergido tanto que ni las peores pesadillas podrían llegar a ese nivel, solo, completamente solo, abandonado hasta por el mismísimo creador. Nada llega tan abajo, creo que es por eso que tanto disfruto de esta sensación, es el punto más alto del abandono, casi hay que ser un maestro en el arte del desamparo para saber convocar esta sensación, quizá porque todo aquel que la soporta sin conocer lo que se va a encontrar se vería aplastado por las circunstancias hasta el punto de no saber volver a la realidad y quedar en un estado de catatonia propio de un vegetal, del que no se puede regresar.
Sobrecogido por esta sensación decidí ir más allá, ¿se podría conseguir algo que inflija una presión mayor que la más profunda de las simas marítimas? ¿Podría ser que alguien, más capaz, pudiera conseguir la sensación de tener sobre ti, ya no toneladas de agua sino de sentirse en el núcleo de la Tierra? La verdad espero que si, porque una vez te acostumbras a la sensación de todo el peso de la soledad sobre ti ya no parece una carga tan grande, parece lo normal, de hecho, probablemente por eso llegue a ser tan fascinante, por eso es por lo que quieres más y más carga, podrías llegar a soportar el equivalente a tu peso en Jupiter, donde la fuerza gravitacional es 2,3 veces mayor, lo que equivale a que un cuerpo como el mío valga aproximadamente 6 millones de veces más que en la Tierra. Quizá sea posible, pero... ¿alguien querría llevar encima semejante carga por gusto? Y en caso afirmativo...¿alguien lo habrá conseguido?
Claro que bombardearse con semejante clase de preguntas es totalmente una pérdida de tiempo, un cuerpo con el mío no puede soportar semejante presión y, por mucho que me gustara, mi mente no es capaz de soportar la tensión que supondría encontrarse en un planeta como Jupiter completamente solo. Probablemente esa sensación sea totalmente indescriptible, ni el más hábil de los escritores podría ni siquiera llegar a entender como es sentirse así. De hecho, lo más seguro es que por eso mismo me encantaría, aunque fuera durante apenas un segundo, saber lo que sería, aunque solo fuera para contárselo a los millones de personas que también se preguntan esto, los que como yo disfrutan de la soledad hasta llegar a ser dependientes de ella, necesitándola igual que un heroinómano necesita la heroína o un adicto al cristal necesita su dosis horaria para poder tirar para adelante. Tal vez esté siendo completamente egoísta y en realidad quiera sentirlo no para hacer saber al resto lo que es, sino para poder jactarme de ello, para poder afirmar que he sido el único que ha soportado 6 millones de veces su peso en soledad, para poder así no necesitarla nunca más, o quizá necesitar que la próxima fuerza que me aplaste sea la última, la más poderosa, la única capaz de hacer desaparecer galaxias completas en cuestión de segundos, fuerzas que los dioses no son capaces ni de controlar, algo que ni ellos pudieron llegar a concebir, algo que existe por si solo, porque se siente libre de campar a sus anchas por el vasto universo, algo que es indescriptible, que no tiene forma, que no es ni cálido ni frío, es mayor que el mismísimo Destino, el mayor de los eternos, creados con el inicio del universo y que estarán ahí cuando todo haya acabado, mayor por supuesto que la Muerte y que el Sueño e infinitamente superior a sus pequeños hermanos, Deseo, Desesperación, Delirio y Destrucción. Una fuerza inconcebible para nosotros que el solo planteamiento de la eternidad nos es impensable. Nosotros que no servimos ni para entretener a dioses que están muy por debajo de los recién nombrados, que ni una idea de la nada nos parece factible, a nosotros, que carga nos podrían otorgar, hablo de la soledad más absoluta, esa que ningún tipo de ser podría soportar, ella, La Soledad, ella sería la causante de la más terrible de las muertes, el olvido completo, de ella esperaría la más deseada y meditada de las muertes. Me sentiría realmente honrado de que me escogiera a mí un simple capricho del destino, más insignificante que un grano de arena para el curso de las cosas, sería el ser más feliz del mundo en el momento en que la soledad me arrollara con toda su potencia y me dejara desecho y esparcido por todo el universo.

4 comentarios:

Mario Sánchez dijo...

tienes que dejar de leer The Sandman xD

Wiz dijo...

"para poder jactarme de ello, para poder afirmar que he sido el único que ha soportado 6 millones de veces su peso en soledad"

brutal *_*

Carlota M.S dijo...

q certero miguel!! estás cosas q te salen de dentro, qué geniales!

Shiver dijo...

sin palabras.

Impecable.. me encanta.