viernes, 23 de marzo de 2012

Inferno.

El infierno es una tundra desolada, donde los pecadores y los inocentes vagan, quemándose las desnudas plantas de los pies. Es un sitio donde siempre llueve.Un agua fina y seca cae constantemente, produciendo un rumor semejante al de mil almas gimientes. Esas pobres almas que se arrastran, enmohecidas, caladas hasta sus quebradizos huesos de lágrimas no derramadas. Putrefactas, podridas hasta la misma esencia del ser, se lamentan, pero no se arrepienten.

El infierno es un desierto de hielo pavoroso, plagado de gente. Es un lugar donde la tormenta se desplaza a rachas de viento aullante, golpeando a todos los que no se sometieron. En el infierno, el silencio presiona los oídos de los sordos, mientras los gritos desgarrados de los vivos acarician a los ausentes. En el infierno, el amor tortura los espíritus y la muerte, trance ya sufrido y superado, sería un gesto misericorde.

El infierno no es el castigo para los malvados ni el futuro inexorable para los delincuentes. El infierno es el lugar donde todos y cada uno iremos cuando los labios secos de la muerte nos besen con ternura y se lleven, suspirando, el último aliento cálido de nuestros pulmones.

2 comentarios:

Pura dijo...

Miedo me da...

Xikaspeedika dijo...

Me gusta mucho Bea, el vocabulario, la fuerza y el cambio de estilo :)