viernes, 7 de mayo de 2010

Dust in the Wind

El viento nos arrastra de un lado a otro, siempre nos han dicho que tenemos la capacidad de elegir que puertas abrimos, cuales cerramos y si queremos mantener algunas entornadas, que siempre nos permitirán la vuelta ¿Es esto verdad? Creo más bien que el viento decide que puertas se abren y que puertas se cierran, en muchos casos de un portazo, para no volver a ser abiertas jamás. Es probable que como mucho puedas elegir alguna que otra, quizá proteger alguna más del cierre completo impidiendo el impacto de la clausura y próxima tapiación interponiendo tu pie entre el viento y la afilada hoja en que se ha convertido la puerta, en muchos casos lastimándote tanto que habrías preferido no interponerte entre el señor de las decisiones, de hecho hay veces, que ni después de afrontar el dolor has conseguido mantenerla abierta, es probablemente lo más doloroso.
Y es que en realidad, casi nos viene bien, con nuestra acostumbrada indecisión, el hecho de que alguien, en este caso algo, lo vaya eligiendo por nosotros, nos parece perfecto, así no podrás decir, elegí mal, no, en realidad dirás:”oooh, las circunstancias me fueron desfavorables y no pude hacer otra cosa” te compadecerás de ti mismo y eso te ayudará a superar las pérdidas, pero, entonces... ¿Dónde queda la supuesta libertad de elección?¿El libre albedrío? Gracias a estos dos grandes “amigos”, ha habido algunas personas que han conseguido que toda nuestra sociedad evolucione, en unos casos de manera favorable a todos, en otras solo a unos pocos, pero por lo menos decidieron moverse, ya es más de lo que muchos pueden decir.
Si nos paráramos a pensar... ¿No es eso lo que llevamos intentando evitar desde siempre, la pérdida de la libertad de acción?¿No es una de las ideas básicas que todos tenemos instalada en el fondo de nuestro cerebro? Al menos deberíamos. La libertad ha sido programada en nuestras “privilegiadas” cabezas, deberíamos tirar de ella y no lamentarnos de las puertas cerradas, soplar más fuerte que el mismo viento, leer sus pautas de movimiento y actuar antes, ser más rápidos, ya nos lo contaba un cuento, la velocidad de la mente va más allá que la del viento, así que... ¿Por qué no aprovecharla?
El hecho de que nuestra debilidad nos pueda implica algo no muy agradable, la debilidad, somos débiles, tanto que no podemos ni afrontar nuestras propias decisiones, aunque lo más probable, es que estas sean las más duras que tengamos que soportar. Algún precio tendrá que tener la elección, si todo fueran ventajas, ¿qué gracia tendría la existencia misma? Todo sería actuar sin pensar, y si la consecuencia no nos agrada, volver atrás y hacer lo contrario, de todas formas esto tampoco es realmente útil, porque las más de las veces no es o blanco o negro, gracias al cielo existen millones de tonalidades entre uno y otro, esto en parte dificulta la elección, ya no es un 50%, sino que es un 0,001% pero... ahora tienes toda una gama de posibilidades de imposible planteamiento, ya no tienes que terminar de pensar las acciones, ahora, puedes actuar y solo podrás esperar las represalias, porque... a toda acción hay otra igual y opuesta, la física no engaña, es la teoría de todo lo existente, todo lo puede demostrar, bueno, todo excepto la imposibilidad de elección, para esto hay quienes han decidido crear infinitos universos, así sabes que siempre estas escogiendo todas las posibilidades con todos los posibles resultados. A esto nos empuja nuestra cobardía, a la indecisión... A la necesidad de crear infinitas posibilidades, por si la nuestra sale mal poder pensar que en realidad, en algún punto has hecho bien. Pero sabes, que eso no siempre es verdad, puedes elegir mal y salir dañado, o dañar, en realidad poco importa si es uno u otro, el resultado termina siendo el mismo, el dolor, si tienes suerte solo será dolor físico, ese se cura con el tiempo, dejándolo pasar más o menos, pero se cura. En cambio, el psicológico puede perdurar durante una vida completa, puedes no haber sanado de una herida que te infligieron en la infancia y tengas ya edad suficiente para ser considerado una auténtica reliquia.
Aunque... ¿Qué se yo? En muchos casos he dejado que el viento me arrastre como una triste hoja de papel, totalmente indefenso ante una carga tan terriblemente persistente...

5 comentarios:

drrsalem dijo...

mola , muy en tu lineaXD

cuantas canciones te quedan por escribir?^^

Kalero dijo...

Thx ^^
No, pues en realidad pensé que tenía que ver con la canción cuando pensé el título a poner xD
Si tuviera que escribir algo por cada canción que me dice algo... podría escribir para siempre xD

drrsalem dijo...

entonces ya tenemos asegurado que no vas a parar!!XD...o que siempre te quedarán títulos xD

Mario Sánchez dijo...

ya te he dicho que me mola asi que... eso!

Pura dijo...

Deben de ser las circunstancias las que te han puesto en esta tesitura que muestras. Pero, si uno vas más allá de lo inmediato, la vida es más simple y, entonces, las decisiones -nuestras decisiones, no las del viento- se acomodan a la realidad, que no es más que la suma de mis deseos+mis posibilidades. En ese momento, cuando tocamos suelo, es cuando la libertad de elegir es verdadera. Lo demás es una quimera que, como sueño, es bonita pero tan irrealizable, tan imposible como si yo decidiera ser Picasso.
Ánimo, Kalerillo. Y deja las puertas abiertas (poniendo esos topes tan chulos que venden por ahí), entre otras cosas, para que podamos pasar los que te queremos sin necesidad de llamar previamente.
Besos, besos.